miércoles, 12 de diciembre de 2012

Bizcocho de Cielo


Llevaba tiempo rondándome la idea de hacer este postre. Un tocino de cielo sobre una base de bizcocho regadito, pero nada de hacer cada uno por separado y después superponer las dos preparaciones, no, yo quería poner las dos en el molde y hornearlas juntas, pero no me terminaba de atrever. Cuando me atreví a hacerlo éste fue el resultado.


Ingredientes y elaboración
Las medidas del molde que he usado son
25 cm. largo x 12 cm. ancho x 8 cm. alto.

Para el almíbar:
150 ml. de agua
75 g. de azúcar
La piel de 1 limón
1 rama de canela 

Pon un cazo al fuego con todos los ingredientes y cuécelos hasta que el líquido se haya reducido a la mitad. Cuela y deja enfriar. Reserva. 

Para el tocino de cielo:
Emplea la mitad de las cantidades indicadas en la receta del tocino de cielo y hazlo todo igual hasta que queda vertido en el molde. En ese momento resérvalo hasta que tengamos preparada la masa del bizcocho, que hay que
verterla encima de la del tocino.

Para el bizcocho genovés:
Te explico algunas cosas acerca de este bizcocho. Tiene una masa muy ligera, que se suele usar como base para tartas, para hacerlas tanto individuales como de pisos, o para hacer el brazo de gitano. Es un bizcocho muy ligero y esponjoso, que sólo lleva tres ingredientes, aunque yo, en esta ocasión, le he puesto una cucharadita de vainilla. También he quitado un huevo para que tenga la suficiente consistencia para que soporte el peso del tocino de cielo que va a llevar encima (para un bizcocho genovés perfecto debería llevar un huevo más). Es imprescindible batir mucho y muy bien los huevos con el azúcar hasta que doblen o tripliquen su volumen y esto sólo se consigue incorporando mucho aire a la mezcla mientras la batimos. Si lo haces a mano te va a llevar unos 10 minutos  por lo que, si usas unas varillas eléctricas o la batidora con este accesorio, te reducirá el trabajo a la mitad del tiempo.

4 huevos
1 cucharadita de extracto de vainilla
150 g. de azúcar
150 g. de harina de repostería

Enciende el horno a 160º con calor arriba y abajo. En un cuenco bate los huevos con el azúcar como te acabo de indicar. Incorpora la harina a cucharadas y ve integrándola envolviéndola con una espátula de cocina, sin batir, para que no se baje la masa. Vierte esta mezcla muy despacio sobre la del tocino de cielo, desplazando el recipiente que la contiene a lo largo del molde para que quede bien repartida. Prepara una bandeja para meter el molde al baño maría y llénala de agua hirviendo hasta las tres cuartas partes de la altura del molde. Hornea 45 minutos aproximadamente. Pincha hasta el fondo una aguja, si la sacas limpia es que está cuajado. Retira el molde del horno y déjalo enfriar completamente. No te preocupes si el bizcocho se queda con una poquita de panza, como le pasó al mío, porque cuando esté desmoldado, por el propio peso del regado y del tocino de cielo ya cuajado, quedará plano. De todas formas, si tuviera mucha, corta el sobrante al ras del molde.

Antes de desmoldar riega con el almíbar que tienes reservado repartiéndolo bien por todo en bizcocho. Pasa un cuchillo afilado a todo alrededor, da unos golpecitos suaves con el canto de la mano en los costados del molde para que se suelte del fondo y dale la vuelta sobre la fuente en que lo vayas a servir.



La verdad es que le dí más vueltas de lo necesario antes de ponerme manos a la masa porque salió perfecto, estupendo, delicioso, magnífico; al menos todos esos calificativos les mereció a mis compañeros de trabajo, que fueron quienes lo cataron. ¡Pelotas...! El único complemento, que cada uno eligió si le ponía o no, fue una nata montada que hice en el sifón isi en un plis plas.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Aperitivos. Montadito de cecina y queso de cabra



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Te propongo un nuevo aperitivo para incluir en el recetario de pinchos y  tapas. Este es un bocado sabroso que te va a sorprender y con el que no tienes que plantearte qué base emplear, porque resultará perfecto con pan, tartaletas, hojaldre o galletas saladas pero, para mi gusto, sobre pan de chapata en versión mini es el no va más, porque la miga empapada del jugo de los pimientos confitados está exquisita. Lo ideal es tener preparados con antelación la cebolla caramelizada  y los pimientos confitados, así que te doy la indicaciones de cómo preparar los pimientos y el enlace al post de la cebolla caramelizada.



Ingredientes y elaboración
(para 18 montaditos)

9 chapatas o molletes minis
18 pimientos del piquillo
4 dientes de ajo
6 c/s de azúcar moreno de caña
1 envase de cecina de vaca
1 rulo de queso de cabra
Cebolla caramelizada
1 paquete de canónigos


Para los pimientos confitados, escurre bien los pimientos y reserva el líquido de gobierno.  Pon en una sartén aceite de oliva virgen extra suficiente para cubrir el fondo pero sin excederte. Corta los ajos en láminas finas, dóralos un poco en el aceite e incorpora los pimientos bien escurridos colocados sin que se superpongan. Cocínalos un par de minutos a fuego medio y reparte por encima el azúcar, dales un par de vueltas con cuidado de no romperlos, añade 3 ó 4 cucharadas del líquido de gobierno, sube el fuego y cuece un par de minutos o hasta que el jugo se haya reducido y empiece a caramelizarse. Retira del fuego y reserva.

Montamos el pincho
Prepara los bollitos de pan abiertos por la mitad, si se prefiere se pueden tostar ligeramente. En un cuenco desmenuza groseramente el rulo de queso de cabra. Ponemos sobre el pan el pimiento confitado sin escurrir, para que  su jugo caramelizado empape el pan. Encima media loncha de cecina y, a continuación, algunos trozos de queso sobre los que "pinchamos" un manojillo de canónigos. Entre el ramito de canónigos ponemos un montoncito de cebolla caramelizada y, para finalizar, salpicamos el montaje con unas gotas del jugo caramelizado de los pimientos.







martes, 13 de noviembre de 2012

Tarta chocolatísima

No podía ser de otra manera. De chocolate y más chocolate tenía que ser la tarta de cumpleaños de Jorge. Sí, ya sé que hay otras cosas que hacen sus delicias pero como el chocolate.... Así que aquí la tienes.
Feliz cumpleaños, Jorge!

Ingredientes y elaboración

Para el bizcocho:
150 g. de harina
150 g. de chocolate (Lindt Postres Culinaria 70%)
150 g. de azúcar
100 ml. de nata para montar
90 ml. de leche
2 c/c de levadura Royal
40 ml. de aceite de girasol
3 huevos
Una pizca de sal

Precalienta el horno a 180º, calor arriba y abajo. Engrasa y enharina un molde; esta tarta no es grande así que yo he puesto uno de 20 cm. de diámetro. Funde en el microondas el chocolate con la nata y la leche durante dos minutos a potencia máxima. Deja reposar un par minutos, mezcla y, si no está fundido el chocolate, repite la operación otro medio minuto. Mientras bate los huevos y el azúcar hasta que la mezcla resulte de un tono blanquecino. A continuación vierte el batido sobre el chocolate mezclando, sin batir. Añade ahora el aceite en  hilo fino y, seguidamente, incorpora la harina y la levadura y la pizca de sal con movimientos envolventes para que no se baje la mezcla.Vuelca en el molde y hornea en el centro del horno durante 25 minutos y, como siempre, comprobando que pinchando el bizcocho con una aguja en dos o tres sentidos ésta sale limpia, de lo contrario déjalo unos minutitos más. Desmolda en cuanto se haya templado. Reserva.


Para el relleno:
250 g. de queso fresco para untar (tipo filadelfia)
50 ml. de nata liquida
100 g. de chocolate (Lindt Postres Culinaria 70%)
3 c/s de azúcar glass
1 c/c de extracto de vainilla
50 g. de nueces

Derretimos el chocolate con la nata y el azúcar en el microondas a la máxima potencia durante 1 minuto y medio, deja reposar un par de minutos y remueve para mezclar. Bate el queso con la vainilla, agrega a la mezcla de chocolate y vuelve a batir. pica las nueces, añádelas y mezcla. Deja enfriar y reserva en el frigorífico. Esta crema es ideal parar rellenar bizcochos y pasteles.


Para el almíbar de chocolate:
100 ml. de agua
30 g. de cacao en polvo (Valor)
125 g. de azúcar moreno
1/2 c/c de extracto de vainilla
Una pizca de canela molida
1 c/c de coñac

Hervir el agua en el microondas. En un cazo que pueda ir al fuego poner el resto de ingredientes. Ir añadiendo en un chorrito muy fino el agua hirviendo mientras bates bien para que no queden grumos. Vuelve a poner a fuego bajo hasta que empiece a hervir, siempre sin dejar de batir. Aparta y reserva.


Para la cobertura:
Es la misma de la Tarta fantasía de chocolate pero con la mitad de las cantidades y con chocolate de la marca Lindt en lugar de Nestlé . Recuerda que hay que hacerla de un día para otro, si la usas antes puede que no esté suficientemente cuajada, aunque también puede someterla a un enfriamiento súper rápido si del frigo la pasas unos quince minutos al congelador y de nuevo la pasas al frigo, con esto ganarás bastante tiempo.


Montamos la tarta
Saca la crema del relleno del frigorífico para que no esté tan cuajada. Corta el bizcocho por la mitad. Para que luego la montes exactamente pincha dos palillos de dientes alineados verticalmente y realiza el corte entre los dos. Cuando pongas la parte superior sólo tendrás que hacer coincidir los palillos y el corte encajará a la perfección. Si al subir en el horno le hubiera quedado una panza, córtasela para dejarlo totalmente plano. Reparte cuatro o cinco cucharadas de almíbar de chocolate en el plato donde vayas a montar la tarta, coloca encima la parte de abajo del bizcocho y vuelve a regar con el almíbar. 
Extiende toda la crema del relleno sin llegar al borde, deja medio centímetro sin cubrir. Riega un poco de almíbar en la parte de abajo de la otra mitad del bizcocho, dale la vuelta y colócalo sobre la crema haciendo coincidir los palillos que colocaste al cortarlo. Presiona el bizcocho con la palma de la mano para que el relleno se expanda y adhiera y riega con almíbar por encima. Deja reposar la tarta un par de horas. Si le hubieras puesto demasiado almíbar en el regado en este rato lo escurrirá y podrás retirar el excedente. Limpia bien el borde del plato porque ya sólo nos queda adornar la tarta y para ello, ya sabes, sesión de manga pastelera y echa a volar tus dotes decorativas.











Panettone

Definitivamente esto de la fotografía gastronómica me sigue resultando un abismo, pero es que no es cosa de un par de ratos, hay que estar pendiente de un montón de referencias a la vez antes de apretar el boton para que finalmente la foto sea medio buena, que no digo buena del todo. He intentado instruirme en la materia, que si la regla de los tercios, la del horizonte, que si plano general, americano, medio, primer plano, primerísimo primer plano y eso por no hablar de la harmonía, la forma, el contraste, el volúmen o el ritmo. En fin, dudo mucho que algún día llegue a estar versada en esta disciplina. ¡Qué más quisiera yo que encontrarle el umami a la fotografía!
Todo esto es para perdoneis mis pésimas fotografías, una de ellas ya  figuró en el post Flognarde o Clafoutis, he aqui la cuestión y ahora en Panettonne. ¿Veis ese elegante bizcocho de la segunda  fila, con su lazo de organdí? Pués de segundón nada, es un postre de origen italiano y espigado porte que ha ido creciendo en  importancia en los últimos años y se ha hecho un hueco en nuestras mesas, sobre todo en las navideñas.

Comienzo por avisarte que es necesario hacer la masa con amasadora o panificadora  en una velocidad media o la Thermomix en velocidad espiga. ¿Que no, que de esto nada? Pues amasamos a mano, pero ya te aviso que la masa es bastante pegajosa. La receta original tiene bastante elaboración ya que hay que empezar en la víspera haciendo una masa que será la base de la preparación, pero yo me he compuesto una adaptación que facilita enormemente la tarea y da como resultado un pan dulce bastante aceptable que me encanta. Que digo yo que ya era hora de poneros algún postrecillo sin chocolate.

Ingredientes y elaboración  
(para 8 raciones)

Masa base o poolish:
150 g. de harina de fuerza
100 ml. de agua mineral
20 g. de levadura fresca de panadería

El día de la víspera hay que hacer una masa madre. Usar un bol grande porque la masa crecerá bastante. Disolver la levadura en el agua, añade la harina y mezcla sólo para integrar los ingredientes, cubre
el bol con un paño y deja fermentar hasta que doble su volumen. Cuando ya ha fermentado quita el paño que lo cubre, tápalo con film y mete en el frigo hasta el día siguiente. Sacarlo un par de horas antes de amasar el panettone. 


Para la masa final: 
El poolish ya preparado 
400 g. de harina de fuerza
30 g. de levadura fresca de pañadería
130 g. de mantequilla fundida
200 g. de azúcar glass
las pieles ralladas de 1 limón y 1 naranja
5 huevos
100 ml. de leche entera
20 ml. de vino dulce (marsala, moscatel, ...)
100 g. de pasas de corinto
150 g. de picadillo de frutos secos y frutas confitadas
1/2 c/c de canela molida
una pizca de sal
1 huevo
Azúcar granulada

Prepara un molde con poco diámetro, 15 ó 16 cm. porque una vez horneado tiene que quedar muy alto, fórralo interiormente con papel de horno colocando una corona pegada al borde que le proporcione una altura de unos 20 ó 25 cm. para que no rebose la masa, que subirá mucho.  Si no tienes un molde a propósito puedes adaptar un recipiente completamente metálico que tenga las dimensiones requeridas. Ahora sí tienes que amasar. Pon todos los ingredientes en la amasadora menos el poolish y la harina y mezcla a una velocidad corta. Añade ahora estos dos ingredientes y amasa usando una velocidad un poco mayor unos 5 ó 6 minutos, hasta que la masa sea lisa y uniforme y el relleno haya quedado bien repartido.
Úntate las manos con aceite para ayudarte a  sacar la masa y échala en el molde del panettone. No lo llenes más de la mitad, en todo caso podrías calcular para hacer 2 panettones. Tápalo con film, colócalo en un lugar cálido y deja reposar durante 2 horas, que vuelva a crecer la masa dentro del molde. También puedes meter en el horno a 30º durante una hora, sin film, claro. Puede, incluso, que llegue a subir hasta el borde. Pinta la superficie de huevo batido y espolvorea de azúcar generosamente.
Sitúa la bandeja del horno más abajo del centro y hornea unos 45 minutos. Si tu horno tiene ventilador baja la temperatura a 150º y activa el aire. Comprueba con una aguja que esté hecho para ver si lo tienes que dejar algún tiempo más. Enfriar y desmoldar.

La verdad es que no necesita mucho adorno, con un lazo queda elegante a la par que discreto .



domingo, 11 de noviembre de 2012

Albóndigas en caldo


Con la carne picada se pueden hacer toda clase de platos, admite multitud de formas y combinar con diferentes picadillos con los que se liga la carne cuyos ingredientes varían en función de la textura que se quiere conseguir. Le suelo pedir al carnicero que pase la carne por la picadora una segunda vez y en esta segunda pasada le añado el jamón, los ajos y el perejil. El grado de picado de la carne también influye, si está picada muy fino  se consigue que queden muy suaves y lisas. También me gusta freírlas antes de cocerlas para que no tengan el aspecto rugoso de las que sólo están guisadas.
Con las cantidades que os doy salen unas 100 albóndigas medianas, son muchas, sí, pero merece la pena tener congeladas para un par de ocasiones más.


Ingredientes y elaboración

Para las albóndigas
250 g. de carne de cerdo (magro)
250 g. de carne de pollo (pechuga)
250 g. de carne de ternera (cadera)
250 g. de jamón serrano
6 dientes de ajo
1 ramillete de perejil
6  huevos
300 g. de pan rallado 
Caldo
Colorante
Pimienta 
Sal.


Para el caldo
4 l. de agua
1 caparazón de pollo
1 hueso de jamón
1 hueso de canilla

Poner todos los ingredientes del caldo en la misma olla en que se vayan a guisar las albóndigas y dejar hervir lentamente durante media hora. Al principio pon el fuego más fuerte para quitar la espuma que se vaya formando. Al cabo del tiempo colarlo y volver a verterlo a la olla. Reservar.




En un bol poner las carnes picadas y, si no se ha picado conjuntamente con los ajos, el perejil y el jamón, tendrás que hacerlo tú. Pon la pimienta y una poquita de sal (recuerda que llevan el jamón) y revuelve. Bate los huevos, añádelos y mezcla. Por último incorpora el pan rallado en varias veces y vuelve a mezclar. Deja reposar al menos un par de horas.
Prepara una bandeja donde ir poniendo las albóndigas y  rocíala con pan rallado para que no se peguen. Pon aceite en un platillo para untarte la palma de las manos cuando vayas haciéndolas, así es rapidísimo. Prueba a ver si se forman bien las bolas o si necesitarían un poco de pan rallado más, pero no te pases con el pan si no quieres que te queden duras.


Pon a calentar la olla con el caldo mientras las haces. Fríe las albóndigas por tandas en la freidora o en una sartén con abundante aceite. Escúrrelas en un plato con papel de cocina y ve echándolas al caldo. 

Cuando estén todas saca medio vasito de caldo, disuelve en él el colorante y viértelo sobre las albóndigas. Dejar cocer durante 20 minutos. Puede que tengas que añadirles algo más de agua para que tengas bastante caldo, que sale muy bueno y ahora en invierno apetece muchísimo. Necesitas caldo suficiente para comerlas una primera vez y para cubrir las que pases a los tuppers para congelar.




Bizcocho de almendra con glaseado de naranja


El Bizcocho de almendras  resulta tan fácil de hacer como delicioso, el sabor que le proporcionan  las almendras le da un toque diferente. Si quieres hacerlo un poquito más festivo lo  puedes acabar con un glaseado y unas láminas de almendras .  Y si, además, quieres que te adoren de por vida preséntalo con unos siropes de naranja y chocolate.

Ingredientes  y elaboración 

Para el bizcocho
150 g. de harina de repostería
150 g. de almendra molida
100 ml. de aceite de girasol
150 ml. de nata para montar
50 ml. de leche entera
El zumo y la ralladura de 1 naranja 
2 huevos y 2 yemas  (las claras son para el glaseado)
200 g. de azúcar
1 sobre levadura Royal
1 pizca de sal
 
Precalienta el horno a 180º. Engrasa y enharina el molde. Bate los huevos, las yemas y el azúcar hasta que haga espuma. Añade el resto de ingredientes líquidos y mézclalos. Incorpora los ingrediente sólidos y vuelve a mezclarlo todo, tiene que quedar una masa cremosa y homogénea. Vierte la masa al molde y hornea 30 minutos o hasta que al pinchar el bizcocho con una aguja salga limpia. Retira del horno y desmolda en cuanto esté templado.


Para el glaseado de naranja con almendras
200 g. de azúcar glass
El zumo de 1 naranja
2 claras de huevo
250 g. de almendras fileteadas

Poner las almendras en una sartén y tostarlas ligeramente, mantén el fuego al mínimo o se tostarán demasiado. Reservar.
Batir las claras de huevo hasta que hagan espuma, añadir el zumo de naranja y seguir batiendo mientras se van agregando cucharadas de azúcar glass. La mezcla tiene que resultar blanquecina y espesa.


Para el sirope de naranja
Puedes hacer la cantidad que quieras poniendo el mismo peso de zumo de naranja que de azúcar, por ejemplo 150 ml. de zumo y 150 g. de azúcar. Añade siempre unas gotas de limón para que no cristalice.  Se ponen todos los ingredientes en un cazo y dejamos cocer hasta que el almíbar se empiece a quedar adherido a la cuchara, pero no lo dejes espesar demasiado ya que cuando se enfríe espesará más. 


Para el sirope de chocolate
200 ml.  de azúcar,  200 ml. de agua 50 gramos de cacao puro en polvo (sin azúcar), ½ cucharadita de extracto de vainilla, una pizca de sal.

Pon en un cazo todos los ingredientes menos el agua, que irás añadiéndola poco a poco mientras bates, cuidando que no salgan grumos. Cuando empiece a hervir, baja el fuego al mínimo y deja reducir durante 6 ó 7 minutos, hasta que tenga  la consistencia de un almíbar. Recuerda, igualmente, que cuando se enfríe espesará más. Reserva.


Acabado y presentación
Pinta el bizcocho con el glaseado y reparte las almendras fileteadas tostadas por encima. Deja que se seque.
Llena dos salseras con los siropes de naranja y chocolate y llévalas a la mesa para acompañar el bizcocho de  almendras glaseado y que cada cual lo riegue a su gusto.


jueves, 8 de noviembre de 2012

Tarta de castañas y chocolate

Estamos en noviembre, tiempo de castañas. Sólo hay que incluir un buena crema de castañas en la masa de un bizcocho para disfrutar de esta maravilla de tarta,  en realidad ésta es una variación de la tarta fantasía de chocolate.

Ingredientes y elaboración

Para el bizcocho:
400 g. de castañas
Leche suficiente para cocer las castañas 
200 g. de azúcar
5 huevos
100 g. de mantequilla o aceite suave
100 ml. de nata para montar 
El zumo de 1 naranja (guarda la piel para el almíbar)
50 g. de cacao puro en polvo (Valor)
100 g. de harina
1sobre de levadura
1 chorrito de extracto de vainilla 
1 chorrito de coñac
1 c/c de canela
1 pizca de sal


Precalentar el horno a 180º. Pela las castañas, cúbrelas con leche y cuécelas hasta que estén tiernas. Escúrrelas y quítales la piel. Triturarlas hasta convertirlas en puré. Reservar. Engrasar y enharinar un molde redondo de 24 cm. de diámetro. Batir los huevos con el azúcar. Ablandar la mantequilla (o el aceite) e incorporarla junto con el resto de ingredientes líquidos. Sin dejar de batir añadir ahora 250 g. del puré de castañas y los ingredientes sólidos hasta conseguir una masa homogénea. Volcar en el molde preparado y hornear en el centro del horno durante 40 minutos aproximadamente, o hasta que al pinchar el bizcocho con una aguja, ésta salga limpia. Deja templar y desmolda.


Para el almíbar:
200 ml. de agua
150 g. de azúcar
la cáscara de una naranja
dos granos de cardamomo
una rama de canela
dos clavos de olor

Poner a cocer todos los ingredientes del almíbar juntos y dejar hasta que se reduzca a la mitad y adquiera un color dorado. Dejar enfriar con todo dentro  para que quede bien infusionado. Colar y reservar.


Para el relleno:
1 tarro de mermelada de melocotón
2 hojas de gelatina

Tritura la mermelada, separa la mitad en un cazo y ponlo a cocer a fuego bajo, no es necesario que llegue a hervir. Remoja las hojas de gelatina, añádelas a la mermelada caliente y mezcla. Incorpora la otra mitad de la mermelada, mezcla de nuevo y deja enfriar, mejor de un día para el otro.

 
Para la cobertura:
500 g. de chocolate de  cobertura (nestlé postres)
500 ml. de nata (al menos 35 % de materia grasa)
50 g. de puré de castañas
180 g. de mantequilla
1 chorrito de coñac
1c/c de café soluble (natural o descafeinado)
3 hojas de gelatina.

Calentar la nata y, a punto de hervir, añadir el chocolate troceado, el puré de castañas, el coñac y la cucharadita de café soluble. Batir bien hasta obtener una crema suave y sin grumos y deja que coja temperatura de nuevo. Remojar las hojas de gelatina en un cuenco con agua. Incorporar a la crema la mantequilla troceada y cuando se haya fundido echar la  gelatina ablandada. Mezclar para disolverla bien. Todo esto has de hacerlo cuando está aún muy caliente o no cuajará la gelatina. Aparta y deja templar pero antes de que espese demasiado, pásala a una manga pastelera con un boquilla de estrella de 12 mm. Dejar reposar de un día para otro en el frigorífico.



Montamos la tarta

Echar un poco de almíbar en la bandeja donde vayamos a presentar la tarta, cortar el bizcocho por la mitad y poner una de las mitades sobre la fuente con el almíbar; así se empapará la base de la tarta sin que tengamos que preocuparnos de si el regado cala lo suficiente. Regar ahora esta mitad por encima pintándola de almíbar con una brocha de cocina. Cubrir la base ya almibarada con la mermelada y coloca la otra mitad del bizcocho encima. Presiona un poco uniformemente para que el relleno quede nivelado. Riega ahora poco a poco la  parte superior asegurándote ,esta vez sí, de que cala lo suficiente. 
Vamos con la cobertura. Aplicar una poca por los laterales del bizcocho extendiéndola bien con una espátula, así conseguiremos que los adornos de crema se adhieran bien. Emplea tu fantasía en la decoración con manga pastelera  o extiende la cobertura por encima y laterales, alisándola primero y haciendo estrias con un tenedor después, así también queda bonita y es rápido y facilísimo. Yo, como quería que tuviera profusión de detalles, al final, para darle un toque de color, delimité con cerezas un rectángulo central que rellené de barquillos y "pegué" unas pastitas de corazón por el borde.

Parece muy laboriosa pero no lo es tanto, sólo necesitas organizarte, hacer cada preparado con antelación y con un movimiento sexy de muñeca la manga pastelera no se te resistirá. Incluso puedes montar la tarta el día de antes y mantenerla refrigerada, en ese caso si usas pastas o galletas en la decoración deberás ponerlas un momento antes de llevarla a la mesa, de lo contrario de ablandarán.