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domingo, 14 de febrero de 2016

Coles de bruselas fritas y piñones al gusto de pato







A la vista está que el huerto va a buen ritmo de producción de coles de bruselas y que yo intento ingeniármelas para prepararlas con un toque algo diferente y novedoso de los acostumbrados, por aquello de que es la verdura que, casi con total seguridad, mayor aversión y antipatía provoca. Pues cambiarás radicalmente de opinión si las pones de esta forma, aunque siempre puedes hacerlas de ésta otra, tradicional y sabrosa igualmente.

Siempre las había cocinado al vapor o cocidas y luego preparadas de mil formas porque me encantan, así que cuando leí esta manera de hacer las coles de bruselas me llamó mucho la atención, aunque no me cabía ninguna duda que el resultado sería como cuenta su autor, que es una eminencia. De las coles de bruselas fritas dice que parecen una verdura distinta de las coles cocidas, que les queda el centro tierno con notas de nueces y con las capas exteriores tostadas y crujientes. Te garantizo que todo es absolutamente cierto.




Ni que decir tiene que mi plato se queda a años luz del suyo, falto de la dimensión asiática con la que todavía no me he atrevido, pero cuando he visto que fríe la verdura en grasa de pato ha sido la repanocha, porque de éso sí que tengo siempre en el frigo. 

Aquí os dejo mi particular versión.



Ingredientes y elaboración
(para 6 personas)

600 g de coles de bruselas
150 g de grasa de pato
75 g de piñones
Sal
Pimienta negra molida
1 c/s de perejil picado
Sal en escamas (opcional)
30 ml de zumo de limón (opcional)





En primer lugar, en la misma sartén en que vayas a freír las coles dora los piñones sin añadir nada de grasa y resérvalos. Hazlo a fuego bajito, no se vayan a quemar.



Quizás parezca escasa la cantidad de coles de bruselas que pongo para 6 personas pero la intensidad que se consigue cocinándolas en la grasa de pato unida a la inexistente pérdida de sustancia, consecuencia de la forma de cocción empleada, hace innecesario una ración mayor. 

Lava y seca las coles de bruselas, quítale las hojas exteriores más duras y deterioradas y corta el tallo al ras. Si algunas fueran de mayor tamaño ponlas en mitades para que resulten de calibre similar.



En el post del magret de pato en lecho de lombarda con manzana, pasas y piñones os decía que la grasa fundida de los magrets se guarda para otras preparaciones; pues es ésta, que voy a utilizar para freír las coles. Por supuesto que se puede poner AOVE o cualquier otro aceite neutro pero la grasa de pato le da un sabor fuera de lo común que ni te imaginas.



Pon a fundir la grasa en la sartén a fuego medio-alto, incorpora las coles, ponles sal y pimienta y fríelas tapadas hasta que estén muy, muy doraditas. Agrega el perejil picado y mezcla dando un par de vueltas. 




Para que la presentación o el emplatado te queden impecables retira las coles enteras a un cuenco y cuela la salsa resultante para que no lleve ninguna hoja desprendida. Si te parece que es poca para poder salsear los platos después, derrite una poca más de grasa en la sartén y antes de colar, lígala con los jugos y las hojas para que tome sabor.

Y para obtener algo más de salsa una buena solución es desglasar la sartén con un poco de caldo de verduras o de ave despegando lo adherido al fondo, dejándolo reducir  y colándolo al final para eliminar las hojas sueltas y residuos no deseados.



Los piñones son un complemento perfecto y puedes jugar con ellos para darle atractivo al plato; si no, mira esta presentación. También he puesto unas gotas de zumo de limón y unas escamas de sal de pimentón. O todo integrado en cuenco aparte para servirse al gusto al acompañar una carne o un pescado.



¿Y qué me dices de esta otra idea? Con gambones a la plancha, un chorrito de limón y escamas de sal. Te rendirás.




Abreviaturas
c/s Cucharada sopera
ml Mililitro
AOVE Aceite de oliva virgen extra

sábado, 6 de febrero de 2016

Coles de bruselas y coliflor en salsita de vino






Lo más normal es que mires a otro lado si se cruzan en tu camino. Error. La coliflor y las coles de bruselas son dos verduras delicadas que combinan genial y quedan deliciosas guisadas a fuego lento, prácticamente en su propio jugo. Preparadas con esta salsita al estilo de las alcachofas a la montillana resultan riquísimas como para que sean un primer plato.

 Aunque no hay que saturar el guiso de condimentos no tengas reparo en usarlos a tutiplén para enriquecer y acentuar su sabor. Para mí el ajo es fundamental y creo que se puede poner al gusto; en cuanto a las hierbas les van bien, especialmente, el perejil y el tomillo.







Si puedes escoge coles de bruselas pequeñas y de tamaño similar para que no tengas que hacer cocciones separadas y todas queden en el mismo punto pero, claro, éstas son del huerto y las cosechamos cuando están a nuestro gusto, de unos 5 cm de diámetro después de haberles quitado las hojas exteriores más deterioradas.  Si fueran algo más grandes hazles un corte en cruz de una profundidad de 1 cm en la base del tallo antes de cocerlas, se cocerán uniformemente por dentro y por fuera y, si hay de varios tamaños, agrupadas según el calibre. Aplica el mismo criterio en cuanto al tamaño al separar la coliflor en ramilletes.








Ingredientes y elaboración
(para 6 personas)

800 g de coles de bruselas
800 g de coliflor
8 dientes de ajo con piel
250 ml de vino blanco (Montilla-Moriles)
1 c/s colmada de harina
1 manojito de perejil
100 ml de AOVE
Sal
Pimienta negra molida




Pon a hervir 3 l de agua con una cucharadita de sal en una cazuela de buen diámetro así podrás cocer las verduras en sólo un par de tandas. Lava y prepara las verduras conforme lo dicho anteriormente. Cuando hierva el agua cuece primero la coliflor sin amontonar; en tres minutos comprueba la consistencia pinchando el tallo para dejarla "al dente", después terminará de hacerse. Sácala con una espumadera, mejor de rejillatipo araña y reserva. A continuación haz lo mismo con las coles de bruselas. Retira el agua y resérvala cerca del calor.



Seca la cazuela y pon el aceite a calentar a fuego medio-bajo. Pon a freír 5 o 6 dientes de ajo con la piel, sólo hazles una incisión para que no salten; mientras pela y pica muy pequeñitos los demás. Cuando los ajos estén dorados sácalos y resérvalos.




Incorpora al aceite los ajos picaditos, rehógalos. Apenas empiecen a dorarse echa la cucharada colmada de harina y cocínala a fuego muy bajo un par de minutos sin dejar de removerla. Vierte el vino, sube el calor a medio y mezcla -es preferible con un batidor de varillas de silicona- hasta tener un roux uniformemente ligado. Mientras dejas que se cocine un par de minutos para que se evapore el alcohol pica menudo el perejil, añádelo, que vaya transfiriéndole ese matiz y pon 200 ml del caldo reservado sin dejar de mezclar.



Agrega la coliflor y las coles de bruselas alternándolas, ponles la sal, la pimienta y rehógalas en la salsa con cuidado de no romperlas. Ya solamente necesitará uno o dos minutos de cochura pero irá espesando, así que vierte más caldo bien repartido hasta dejar la salsa ligera y trabada. En el último momento reparte los ajos enteros integrándolos con un ligero movimiento de vaivén.

Hay tantas formas de preparar las verduras como para no darles ni siquiera la oportunidad; si no, mira qué atractivas lucen en este perol la col de bruselas y la coliflor en salsa, te aseguro que quedan finísimas. Y no creas que los ajos están ahí sólo por decoración, ni hablar. Si te gustan y los toleras ¡hala!






Abreviaturas
c/s Cucharada sopera
g Gramo
l Litro
cm Centrímetro
ml Mililitro
AOVE Aceite de oliva virgen extra