sábado, 29 de diciembre de 2012

Tarta de manzana

 
Esta tarta bien podría pasar por un bizcocho de manzana, pero merece denominarse tarta por la cobertura que lleva. Es una tarta sufridísima ya que admite las variaciones que quieras hacerle, poner más o menos manzana, más o menos especias, más o menos grasa, ... a tu gusto, prácticamente no notarás la diferencia en  hacerla de una manera u otra. Y lo que más me gusta es que puedes hacerla totalmente edulcorada o semiedulcorada, como hice yo. Así que pensé, perfecta para el cumpleaños de mi jefe, porque él siempre tiene mucho cuidado con el azúcar pero le encantan los dulces y esta tarta tiene el dulzor auténtico y natural que le proporcionan la generosísima cantidad de manzanas que lleva. 




Ingredientes y elaboración

1,300 k. de manzanas  (yo he puesto reinetas)
150 g. de harina
130 g. de edulcorante (Natreen granulado)
50 g. de azúcar
100 g. de mantequilla
4 huevos L
1 sobre de levadura Royal
El zumo de 1 limón
1/2 c/p de canela
1/2 c/p de extracto de vainilla
Una pizca de cardamomo molido
Una pizca de sal
8 g. de gelatina neutra en polvo (Royal)
4 c/s de Natreen granulado
220 ml. de agua



Precalienta el horno a 180º, calor arriba y abajo, si es con ventilador a 160º. Prepara un molde untándolo de mantequilla y espolvoreándolo de azúcar, yo he usado uno de 28 cm. de diámetro por 4 cm. de alto. Pela y corta en cuadraditos 800 g. de manzanas, rocíalas con un poco de zumo de limón y reserva.
En un cuenco amplio pon los huevos con los 50 g. azúcar y los 130 g. de edulcorante y bate 5 minutos con una batidora de varillas a una velocidad corta. Añade la mantequilla cortada en láminas finas, la harina tamizada y la levadura. Mezcla a velocidad media. Incorpora las manzanas picadas, la canela, la vainilla y las picas de cardamomo molido y de sal. Mezcla a una velocidad baja o con la espátula hasta conseguir una mezcla homogénea con todo bien integrado. Vierte en el molde preparado y reserva.
Pela las manzanas restantes, córtalas en cuartos, retira de cada uno la parte de corazón y hazlas gajos. Coloca los gajos  sobre la masa en círculos concéntricos dándoles la forma que quieras. Puedes colocarlos verticalmente como de costumbre, con forma de espiral, o bien horizontamente y darle forma de flor. Baja la temperatura a 170º y cuece la tarta en el centro del horno durante 1 hora, pero como ya sabes que cada horno es diferente comprueba que está cuajada antes de sacarla. 
No prepares la cobertura hasta que la tarta esté templada. Para ello pon en un bol la gelatina, las 4 cucharadas de Natreen, la mitad del vaso de agua y mezcla todo con un batidor hasta disolver bien la gelatina. Calienta el otro medio vaso de agua hasta que hierva, añádelo a la mezcla anterior y remueve bien para integrar todo completamente. Deja que se vaya templando a temperatura ambiente y verás que va espesando. Ahora es el momento de pintar con ella toda la superficie de la tarta, que ya estará fría del todo. Pasa la tarta al frigorífico para que la cobertura cuaje.

 
Si no quieres darle el acabado de gelatina puedes cubrirla con la mermelada que más te apetezca, incluso  con la mermelada y encima la gelatina,  pudiendo optar por una mermelada ligth como por ejemplo Hero Diet que no tiene azúcar ni fructosa añadida. Pero el brillo espectacular que le proporciona la gelatina no lo conseguirás con ningún otro acabado, amén de proteger la capa de manzanas para que no quede seca ni se oxide.












viernes, 21 de diciembre de 2012

Corazón de cereza

Hace un año que hice la tarta adulta para Emi, una tarta con nombre serio pero con una decoración de lo más infantil, con KitKat. Le gustó, estoy segura, pero quedó un poco naif. Así que este año me propuse hacerle una tarta más formal. La idea me la dieron dos de las tartas del blog de Ana Sevilla y, a partir de este mix, confeccioné la que yo quería. Le di mi toque personal tanto en el fondo como en la forma y éste fue el resultado. ¿A que sí? Seriecita, elegantona y con cierto aire bucólico, ... que ya tenemos una edad!.


Ingredientes y elaboración
Para el bizcocho
200 g. de azúcar
750 g. de queso mascarpone
6 huevos L
150 ml. de nata 35 % m.g.
50 ml. de leche
150 g. de brioches 
1 1/2 sobres de levadura
1 c/c de extracto de vainilla
1 pizca de sal

Para el relleno
180 ml. de leche 
15 caramelos de cereza (tipo pikotas)
5 g. de gelatina neutra en polvo ó 3 hojas
colorante rojo


Enciende el horno, calor arriba y abajo, a 150º. Prepara un molde desmontable (el mío es de 20 x 22 x 8), ponle papel de horno en el fondo y engrasa y enharina los laterales interiores. En un cuenco amplio bate los huevos con el azúcar con la batidora a media potencia hasta que la mezcla tenga un color blanquecino y haya doblado su volumen. Mejor si bates con unas varillas eléctricas. Bate aparte el queso con el resto de ingredientes líquidos, añádele los brioches desmenuzados y  la levadura y tritura todo. Vierte poco a poco esta mezcla sobre los huevos montados y mezcla con una espátula con movimientos envolventes para que se baje lo menos posible. Vuelca en el molde y hornea en el centro del horno durante 1 hora y media. Durante la primera hora no puedes abrir el horno para que no se hunda el bizcocho. Pasado este tiempo, si ves que se dora mucho la superficie, ponle un papel de alumnio por encima y para ver si está cuajado pincha una aguja en varias direcciones para ver si sale limpia. Si es así apaga el horno y deja templar el bizcocho dentro de él.
 
No hagas la cobertura hasta que la tarta esté desmoldada y ya colocada en la bandeja definitiva, de lo contrario la gelatina que contiene la solidificará antes de que te des cuenta. Dependiendo de los utensilios de que dispongas, tritura o machaca los caramelos y ponlos en un cazo al fuego junto con la leche. Mientras prepara la gelatina, si la pones a en polvo separa 50 ml. de leche en una taza y disuelve la gelatina y si la usas en hojas ponla en remojo para ablandarla.  Baja el fuego y remueve la leche para que se disuelvan bien los caramelos. Cuando estén disueltos vierte la gelatina disuelta o las hojas escurridas, aparta el cazo del fuego y mezcla para integrarlas. Pasados 2 ó 3 minutos ve poniéndole gotas de colorante rojo hasta obtener una intensidad de color que te guste. 
Ahora que ya se enfrió la tarta verás que le ha quedado un hueco en la parte superior rodeado por un borde. Pon una cuchara invertida sobre el hueco para evitar que salgan burbujas y deja caer la cobertura de caramelo de cereza en un chorrito fino  hasta el mismo borde cuidando que no rebose. No la muevas en una media hora para que solidifique. Métela en el frigorífico hasta que la vayas a decorar, si es que lo haces.

Decoración. Ingredientes y elaboración

Para la rosa 
3 caramelos de fresa (tipo sugus)
Colorante verde

Prepara dos trozos de plástico porque el caramelo habrá que manipularlo entre ellos. Situate lo más cerca posible del microondas porque lo vas a necesitar muchísimo.Comenzamos. Desenvuelve un caramelo y caliéntalo en el microondas 5 segundos a potencia media-baja, prueba si se ha ablandado lo suficiente como para que lo manejes como si fuera plastilina. Si no, mete un par de segundos más. Siempre será así, esto es cuestión de segundos.Cuando esté manejable, y siempre sobre el plástico, amasa y empieza por hacer corta un trocito para hacer un cilindro de 4 cm. de largo por 3 ó 4 mm. de diámetro. Amásalo mientras le pones gotitas de colorante verde hasta que quede de un tono que te guste. Forma el cilindro. 
Ahora le toca el turno a los pétalos. Vuelve al microondas la bolita de caramelo, calienta y estira (para esto va muy bien un lápiz redondo) entre los dos plásticos hasta dejarla lo más fina posible. Como se enfría rapidamente ya sabes, al microondas un par de segundos y podrás marcar círculos sobre la masita, por ejemplo con un tapón de una botella de 2 l. Recorta los círculos con el caramelo frío. Ahora dales forma de pétalo y ve colocándolos alrededor del cilindro verde formando la rosa. Calienta y amasa los recortes de caramelos para formar más pétalos o emplea más caramelos. Cuando dejes de ponerle pétalos afina la parte de atrás o recórtala si ha quedado muy larga. 
Corta un círculo de caramelo algo mayor que los de los pétalos, tíñelo de verde y vuelve a estirarlo. Dibuja una estrella de cinco puntas, recórtala y se la pones a modo de cáliz.  Ya tienes la rosita hecha. Pínchale un palillo en el centro del cáliz que, a su vez, podrás pinchar sobre un corcho, un trozo de pan, ..., etc. y así se mantendrá erguida para que no se le estropee ningún pétalo hasta situarla en la tarta.

Para la crema rosa

200 gr. de queso cremoso (tipo Philadelphia)
100 ml. de nata
Un chorrito de esencia de vainilla
3 c/s de azúcar glass
1 hoja y 1/2 de gelatina
Unas gotas de colorante rojo

Pon en un cuenco el queso, la mitad de la nata, la vainilla y el azúcar y bate hasta que sea una crema homogénea. Pon en remojo las hojas de gelatina y calienta la nata que has reservado. Cuando la gelatina se haya ablandado, disuélvela en la nata caliente y vierte sobre la crema de queso. Mezcla durante un par de minutos mientras vas poniendo unas gotas de colorante rojo hasta conseguir el tono que quieras. Yo lo dejé cuando obtuve un color rosa muy suave que contrastara con la cobertura rosa intenso de la tarta. Vierte en una manga pastelera con una boquilla de estrella y reserva al menos 5 horas en el frigorífico para que se cuaje. 
 

En cuanto a la decoración final, vía libre, imaginación al poder. Yo puse una doble fila de estrellas de crema de queso por los bordes superior e inferior de la tarta y coloqué la rosita  en el vértice de arriba del corazón.






jueves, 13 de diciembre de 2012

Arroz 10 verduras








Este es el arroz que más guiso en mi casa. Ni con carne, ni el de marisco, ni a la cubana..., este perolito de arroz con verduras queda estupendo. Claro, no es una fórmula matemática, el resultado final depende de factores como el tipo de arroz o las verduras que hay en cada temporada,  hay que adaptarse a lo que en cada momento haya en el mercado, o bien puedes poner verduras congeladas. No te preocupes sale sabroso y rico igualmente.



Ingredientes y elaboración
(para 4 personas)

Arroz (yo he usado Nomen)
Caldo (o una pastillita de concentrado de pollo con verduras)
1 cebolla mediana
3 dientes de ajo
2 pimientos verdes
1 pimiento rojo grande
2 zanahorias
2 tomates medianos maduros
100 g de judias verdes
100 g de guisantes
100 g de habas baby
4 alcachofas pequeñas
100 g de espárragos trigueros
100 g de champiñones o setas
200 ml de vino blanco (Montilla-Moriles)
AOVE
1 hoja de laurel
Sal
Pimienta negra molida


Para el caldo:
3 l de agua
Una carcasa de pollo
1 puerro
1 cebolla pequeña
1 zanahoria mediana 
1 pimiento rojo pequeño
1 tomate mediano
2 o 3 ramitas de perejil
un chorrito de aceite de oliva virgen extra
Sal



Comienza haciendo el caldo. Echa el aceite de oliva en una cacerola y ponla a fuego medio. Trocea las verduras y la carcasa y cuando el aceite esté caliente añádelas. Incorpora una cucharadita de sal y deja que se rehogue todo durante 10 o 12 minutos removiendo de vez en cuando. Vierte en la cacerola el agua, sube el fuego para que el caldo hierva y cuando empiece a hervir bájalo a fuego medio y deja cocer durante 45-50 minutos sin tapar. Cuela el caldo y mantenlo caliente. Guarda las verduras, te pueden servir para hacer una crema.

En una sartén pequeña pon un hilito de aceite y rehoga los espárragos troceados durante un par de minutos. De esta forma no oscurecerá el guiso cuando los incorpores al arroz. Reserva.

Mientras se hace el caldo pon a fuego medio el perol donde vayas a guisar el arroz. Ponle aceite hasta cubrir el fondo y añade la cebolla y los ajos picaditos. Pasados un par de minutos incorpora el puerro a rodajas, como de 1 cm. Rehoga hasta que la cebolla esté transparente y continúa añadiendo el pimiento verde y el rojo cortados a tiras de 1 cm, la zanahoria cortada en cubitos, las alcachofas en mitades, las judías verdes troceadas, los guisantes y las habas desgranadas y los champiñones laminados o a cuartos, como más te gusten. 

Fríe todo esto otros 3 ó 4 minutos, pela, ralla o pica muy fino el tomate y añádelo al sofrito. Cuando haya perdido líquido el tomate pon la pimienta, la hoja de laurel e incorpora el vino, mezcla todo y deja reducir un par de minutos, que se evapore el alcohol. Ponle ahora 1 litro del caldo que tienes reservado (o la pastilla de caldo desmenuzada y agua) y las hebras de azafrán, remueve y sube el fuego para que hierva. 

Cuando empiece a hervir, echa el arroz a razón de 2 puñados por persona y un par de ellos más, por si acaso. Baja el fuego y ve cocinando el arroz removiendo de vez en cuando, añadiendo caldo caliente cuando lo necesite. A los 10 minutos incorpora los espárragos reservados y continúa cociendo,  ya con todo integrado, otros 7 u 8 minutos más, depende de cómo te guste el punto del arroz y ponle más o menos caldo dependiendo de cómo de caldoso. Retira del fuego antes de que esté completamente hecho.

Ya apartado del fuego, tápalo unos minutos con un paño y déjalo reposar. Solo me queda desearte buen provecho.

 

Rabo de toro




Este guiso tan popular en nuestra ciudad, como tantos otros guisos tradicionales que se preparan en todas las casas, debería llevar en el título el añadido de "a mi manera". O sea, que existen tantos rabos de toro como cocineras que se precien de guisarlo.


Ingredientes y elaboración

1 rabo de toro troceado
1 cebolla grande
4 dientes de ajo
1 zanahoria mediana
1 tomate grande maduro
200 ml de vino oloroso (Montilla-Moriles)
1 hoja de laurel
AOVE (aceite de oliva virgen extra)
Sal
Pimienta negra (molida o en grano)




Pon al fuego una olla con agua suficiente para cubrir el rabo y, cuando hierva,  incorpora los trozos. Cuando arranque a hervir de nuevo baja el fuego al mínimo y cuécelos durante 15 minutos retirando la espuma oscura que va subiendo a la superficie.




Mientras, pica las verduras para el sofrito y ralla el tomate.  Pon a fuego medio la cazuela donde vayas a guisar el rabo, que tiene que ser lo suficientemente grande como para que puedas removerlo con holgura, cubre el fondo de AOVE generosamente y añade primero la cebolla y los ajos picados. Pasados 4 o 5 minutos incorpora la zanahoria picada y cuando todo esté bien pochado pon el tomate rallado. Cocina 2 o 3 minutos más y pasa los trozos de rabo de la olla a la cazuela. 

Añade la hoja de laurel, la pimienta, el vino y rehoga todo junto otro par de minutos. Vierte agua caliente hasta casi cubrir los trozos y en cuanto empiece a hervir baja el fuego al mínimo y mantenlo así durante toda la cocción, que pueden ser en torno a dos horas, incluso tres.




Es imprescindible remover a menudo girando los trozos de rabo cada vez por que de esta forma la gelatina que contienen se irá liberando y le dará al guiso esa textura tan característica. Conforme vaya avanzando la cocción cuida de los trozos más pequeños cuando remuevas ya que se pondrán tiernos antes y se pueden deshacer, así que sácalos y resérvalos tapados en cuanto enternezcan.  Cuando necesite líquido pondrás agua caliente en cantidades pequeñas, mejor ponérselo 3, 4 o 5 veces. Sabrás que está hecho cuando al pinchar un cuchillo éste entre y salga sin dificultad y la carne se empiece a separar del hueso. 




Cuando esté tierno retira del fuego y déjalo reposar, incluso está mucho mejor de un día para otro. Después de todo este proceso no será necesario que tritures la salsa, las verduras estarán suficientemente deshechas como para que la salsa se halla ligado sola.




A la hora de llevarlo a la mesa, salpica por encima un poquito de perejil picado y en compañía de unas patatas fritas, por supuesto, dales la forma que quieras, pero fritas.