lunes, 9 de noviembre de 2015

Costillar ibérico al jugo de lima






Aunque las costillas de cerdo no son una pieza de primera en este asado quedan exquisitas, no tienen tanta grasa al ser ibéricas y tienen el valor añadido de salir por un precio estupendo.  La suave acidez del aliño con lima impregna también el tradicional lecho de cebollas y patatas sobre el que se asa el costillar, lo que le confiere un extra de frescura. Claro que, si no soportas ni un mínimo de acidez, bien puedes cambiar la lima por un vinito blanco y también saldrá de escándalo.

¿Qué te parece tener un platazo en la mesa con apenas preparación? Agarras una fuente, colocas todos los ingredientes de la guarnición en crudo, condimentas, pones encima las costillas adobadas, un chorrito de aceite y lo metes en el horno. En hora y media  y tras un par de vueltas la comida estará lista.  



Ingredientes y elaboración
(para 4 personas)

1 costillar de cerdo ibérico (1,4 k)
4 dientes de ajo
La piel y el zumo de 1 lima
1 hoja de laurel
Sal gruesa
Pimienta negra molida
1 c/p de perejil picado
750 g de patatas 
1 cebolla grande (300 g)
100 ml de caldo de ave
100 ml de AOVE




Lava la pieza bajo el chorro de agua, sécala bien y colócala en una fuente. Hacer unos cuantos cortes entre las costillas sin llegar al espinazo evitará que el costillar pierda mucho la forma durante el asado.  Maja los ajos en un mortero, añade el zumo de lima y la mitad del aceite. Frota las costillas con sal y pimienta y úntalas con el majado. Deja que maceren en el aliño al menos 1 hora.



En este rato corta la cebolla en juliana gruesa y las patatas en medias rodajas de medio cm de canto. Echa una poca de sal en el fondo de la fuente para el asado y reparte la cebolla. Coloca encima las patatas, salpimenta,  pon la hoja de laurel en dos mitades y rocía con el resto del aceite. 

Enciende el horno a 170º, calor arriba y abajo. Si no tuvieras un poco de caldo puedes disolver la cuarta parte de una pastilla en 150 ml de agua caliente, lo que tendrás que tener previsto para no pasarte a la hora de sazonar el asado. 

Sitúa las costillas sobre el lecho de patatas con la parte más magra hacia arriba y hornea en el centro del horno calculando de 30 a 40 minutos por cada 1/2 k de peso, dependiendo de lo carnosa que sea la pieza; en este caso 1 hora y 25 minutos




A la mitad del tiempo dale la vuelta al costillar y riega con la mitad del caldo para que las patatas no pierdan jugosidad. En esta segunda parte del asado mira alguna que otra vez por si tuvieras que poner otro poco de caldo pero yo no lo he visto necesario. 




Si ves que la carne se dora mucho y aún le falta un poco vuelve a darle la vuelta y tápala con un papel de aluminio. 

Llevar la fuente con el asado a la mesa ofrece una buena vista pero tendrás que preparar las raciones cortando las costillas sobre una tabla y volver a colocarlas sobre el lecho de patatas y cebolla. En el último momento salpica con el perejil picado y con ralladura de lima.




Sirve dos o tres costillas por comensal, acompañadas de su guarnición y un poco de jugo del asado. Vas a chuparte los dedos.






Abreviaturas
c/p Cucharada de postre
g Gramo
k Kilo
ml Mililitro
AOVE Aceite de oliva virgen extra





domingo, 8 de noviembre de 2015

Tarta de nutella, nata y profiteroles





Puedes hacer un ¡ohhhhhhhhhhhh! hasta quedarte sin respiración porque esta tarta es de impresión, sin embargo no debes asustarte pensando en que será difícil hacerla, de eso nada. El montaje no te supondrá ningún problema porque cada preparación se puede hacer con muuuucha antelación. Ya verás.

El bizcocho es un genovés básico, la crema de nutella es rapidísima de hacer, el almíbar, ni te cuento y la nata, ya sea con varillas o con un robot, se monta en un plis plas. Sí, ya sé, los profiteroles. Pues es a lo único que le tienes que dedicar un ratito más de atención pero seguro que te quedarán bien. 






Ingredientes y elaboración


El bizcocho
6 huevos M
180 g de harina de repostería
180 g de azúcar
1 pizca de sal

Precalienta el horno a 180º, calor arriba y abajo. Engrasa y enharina un molde, pon un disco de papel de horno en el fondo. Yo he usado uno desmontable de 30 cm de diámetro. Para que los bizcochos genoveses resulten ligeros procura tener los ingredientes en un lugar templado de la cocina durante 1 hora; también puedes templar la mezcla de huevos y azúcar en el microondas 2 minutos a 500 w, antes de batirla a fondo con las varillas.

Bate en un cuenco los huevos con el azúcar, lo ideal es hacerlo con una batidora de varillas a velocidad baja en un primer momento, hasta que estén perfectamente mezclados,  y después se sube la intensidad del batido hasta que tomen un color pálido y el volumen haya aumentado al doble. Este montado te llevará un buen rato, como 8 o 10 minutos. Pon la pizca de sal. Tamiza la harina y ve incorporándola en 2 o 3 veces envolviéndola con una espátula, ahora con movimientos suaves, nada de batir.

Si haces la masa con la thermomix bate los huevos y el azúcar con la mariposa a 37º, 8 minutos, velocidad 4. Quita la temperatura y programa otro tanto de tiempo y velocidad. Echa la harina tamizada por el bocal en 2 veces mezclando cada vez 6 segundos a velocidad 3. Si no se hubiera mezclado del todo termina de hacerlo con la espátula.

Vierte en el molde y hornea el bizcocho en el centro del horno 30 o 35 minutos. Comprueba que está hecho pinchando en el centro con una aguja y si no sale limpia ya sabes, déjalo unos minutillos más.




Desmóldalo cuando esté templado y déjalo enfriar por completo. Si lo has hecho con mucha antelación envuélvelo en film o guárdalo en una lata, incluso puedes dejar ya cortadas las planchas, yo he hecho 3 iguales. Este bizcocho se conserva genial durante 3 o 4 días en un lugar fresco y seco, hasta puedes tenerlo congelado y sacarlo cuando lo necesites poniéndolo a descongelar sobre una rejilla para que no se humedezca en la base.



La crema de nutella
500 ml de nata para montar 
1 c/p rasa de café instantáneo
250 g de chocolate fondant negro
350 g de nutella








Tendrás que hacer la crema al menos el día de antes para que tenga la consistencia necesaria a la hora de montarla. Separa media tacita de nata, caliéntala 10 segundos en microondas a 500 w y disuelve la cucharadita de café soluble; si hay niños o algún problemilla, ponlo descafeinado. Trocea el chocolate en un cuenco, añade la nata, el café disuelto, calienta 3 minutos en el microondas a 650 w y mezcla con una espátula hasta que el chocolate se haya fundido por completo. Incorpora la nutella y bate el conjunto hasta que resulte una crema lisa y brillante. Con thermomix sólo tienes que poner todos los ingredientes 6 minutos, 80º, velocidad 2 durante los cuatro primeros minutos y, los dos minutos restantes, velocidad 4 para que la mezcla quede bien uniforme.

Tapa el cuenco con un film a piel, deja que se enfríe y reserva en el frigorífico hasta el día siguiente o durante bastantes horas para que espese. Para montar la ganache hazlo con unas varillas eléctricas, en la thermomix con  la mariposa puesta, en un procesador, ... Ten cuidado de no pasarte de batido así que no le quites ojo; debe quedar esponjosa, como la nata montada. Vuelve a pasarla al recipiente y de nuevo al frío otras cuantas horas para que esté firme cuando vayas a aplicarla.



La pasta choux (profiteroles)
100 ml de leche entera
100 ml de agua
100 g de mantequilla
115 g de harina
4 huevos M
1/2 c/c de sal
1 c/s de azúcar





Precalienta el horno a 200º, calor arriba y abajo. En un cazo pon a calentar a fuego medio la leche, el agua, el azúcar, la sal y la mantequilla troceada en dados. Revuelve de vez en cuando hasta disolverse la mantequilla. Mientras arranca a hervir tamiza la harina y bate 3 de los huevos. Apenas se mantenga el hervor unos segundos aparta del fuego, echa toda la harina de una vez y mezcla con una espátula. Vuelve a poner a calentar y cocina esta masa un par de minutos, hasta que pierda humedad y empiece como a querer agarrarse al fondo del cazo. Retira del fuego y deja que pierda calor durante 5 o 6 minutos. Ve incorporando los huevos, hazlo en tres veces mezclando profusamente hasta que cada añadido de huevo se haya absorbido perfectamente antes de poner el siguiente. El resultado es una pasta espesa y muy brillante.

Si haces la masa choux en la thermomix calienta la leche, el agua, la sal, el azúcar y la mantequilla 6 minutos, 100º, velocidad 2. Incorpora la harina de una vez y programa 20 segundos en velocidad 3-5 progresivamente. Deja el vaso fuera de la máquina durante 15 minutos y vuelve a ponerlo para incorporar los huevos, ahora sin calor. Pon la velocidad 4 y añade 3 huevos de uno en uno dejando que se integre completamente uno antes de echar el siguiente.





Pasa la masa choux a una manga pastelera con una duya de 1 cm y deposita bolas de 3 o 4 cm sobre una bandeja de horno con papel de hornear, deja una separación de 3 cm entre ellas. Bate el huevo restante,  pincela cada porción con cuidado de no alterar la forma y hornea en el centro del horno hasta que estén doraditos, unos 20 minutos. Apaga el horno, abre la puerta pero deja los profiteroles dentro 10 minutos para que pierdan la humedad que aún contienen y resulten bien crujientes,  ten en cuenta que el relleno los reblandece así que conviene dejarlos bien secos. Deja que terminen de enfriarse sobre una rejilla, después puedes envasarlos en un recipiente hermético o congelarlos hasta que los necesites.



El almíbar de chocolate
400 ml de agua
250 g de azúcar
2 c/s de cacao puro en polvo
La piel de 1 naranja
1/2 c/p de esencia de vainilla
1 semilla de cardamomo (opcional)
1 rama de canela
15 ml de coñac (opcional)

Pon en un cazo a fuego medio todos los ingredientes, remueve para disolver el azúcar y el cacao  y deja que hierva lento durante 5 o 6 minutos. Retira del calor, deja que se enfríe, cuela y reserva en un biberón. 
Con la thermomix hazlo programando 10 minutos, 100º y velocidad 2.

Dependiendo de cómo te gusten de regadas las tartas, con estas cantidades tendrás para bañar 3 o 4 bizcochos de buen tamaño; así que, como se conserva perfectamente en el frigorífico, ya lo tienes preparado. 



La nata montada
700 ml de nata para montar (35% de MG)
125 g de azúcar glas
1 chorrito de esencia de vainilla

Además de usar la nata muy fría, el contenido de materia grasa que te indico es indispensable para que resulte bien firme. Igualmente, el recipiente en el que se haga deberá estar muy frío. Si fuera nata vegetal reduce la cantidad a 400 ml porque triplica su volumen y no pongas azúcar, que ya la lleva. 

Pon la nata en un cuenco con la esencia de vainilla y móntala según tu costumbre. Tanto si la haces con un batidor de varillas como en la thermomix, añade el azúcar cuando ya haya espesado un poco y cuidado con pasarte de batido o tendrás mantequilla dulce por un  lado y suero por otro. 




Rellena las mangas pasteleras con sus respectivas boquillas según se vayan a necesitar para rellenar o decorar. Yo he puesto una de estrella de 3 mm para la base de los profiteroles cuando se coloquen sobre la tarta, una larga y lisa de 0,5 mm para rellenarlos y otra de 1 cm para la decoración de los laterales. Resérvalas en frío hasta que hagan falta.



Montaje 

Perfecto, ya está todo preparado. Como te dije, todos los elementos que se necesitan para esta tarta se pueden tener hechos con muchísimo margen de tiempo. Así que vamos allá con el montaje. 





Aunque no es imprescindible una peana giratoria, una base para tartas y un aro de montar extensible ayudarán mucho en la tarea, pero si tienes que trabajar sobre la bandeja definitiva te será muy útil colocar unas tiras de papel vegetal para mantener limpio el borde; las retirarás antes de poner finalmente la decoración de los laterales. Mira qué fácil.






Saca del frigo el almíbar, a temperatura ambiente calará mejor. Comprueba que la ganache de nutella se puede manejar bien,  si estuviera muy dura déjala fuera del frío un rato antes de aplicarla. Coloca un primer disco de bizcocho, agujeréalo con una aguja o un tenedor y rocíalo con el almíbar a tu gusto. Extiende una capa de crema de nutella. 





Sigue este orden, alterna planchas de bizcocho bañado de almíbar de chocolate con capas de ganache y cubre también los laterales. Mete la tarta en el frigorífico mientras se rellenan los profiteroles.





Para rellenar los profiteroles haz una pequeña perforación en el centro de su base que te permita introducir la duya de 0,5 cm. Sabrás que están saturados de nata montada porque notarás una ligera presión en la mano que los sostiene. Si continúas inyectando verás como rebosan o explotan. Resérvalos.





nada de complicaciones para terminar la decoración. Los laterales los he cubierto sencillamente de nata aplicada con la boquilla de estrella de 1 cm. Así, un poco a medio camino entre lo rústico y lo imperfecto, me encanta.




Coloca los profiteroles sobre la superficie de la tarta colocados sobre una especie de caracolillo de nata en la base de cada uno, se riegan con un hilito de caramelo y ... ¡¡¡Tatatachán!!!






¡Menuda tarta! Te la harán la ola cuando la pongas en la mesa.




Con las explicaciones de las diferentes elaboraciones ha salido un post un poquito extenso; de todas formas, como ya dije, lleva su tiempo pero no es nada complicado. 






Vale, no más fotos. Bueno, sólo una más, ésta, que es de un trocito que te he cortado para que no se te salte la hiel*.





Importante
La ganache de nutella se ablanda fácilmente, mantén la tarta en el frigorífico hasta servirla, también entre corte y corte si no se consume en el momento. 






*Saltar la hiel es una expresión otrora usada para explicar la sensación de deseo que experimenta una persona cuando ve a otra comer y no le ofrece.




Abreviaturas
c/s Cucharada sopera
c/p Cucharada de postre
c/c Cucharada de café
cm Centrímetro
g Gramo
L Grande
l Litro
mm Milímetro
M Mediano
MG Materia Grasa
ml Mililitro




domingo, 25 de octubre de 2015

Copa de sharoni, chocolate y nata





Tenía que poneros este facilísimo postre antes de que los pájaros acaben con todos los caquis que quedan en los árboles, de lo contrario no podría sacar ni una sola foto de uno que tuviera frutos. Y es que lo tienen tan fácil. Llegan felizmente volando, se posan en su rama junto a un caqui bien rollizo y ¡a succionar! Es comprensible, son tan vistosos, dulces, jugosos, con esa piel de seda, ..., un regalo de la naturaleza. 





Estos caquis son la variedad sharon y hay que tomarlos cuando están muy, muy maduros, de lo contrario presentarán astringencia en mayor o menor grado. 



Ingredientes y elaboración 
(para 6 personas)

20 sharonis
125 g de chocolate (Nestlé postres intenso)
350 ml de nata vegetal (Ambiante)
1/2 c/c de zumo de limón
Granillo de avellana
Barquillos, galletas, neulas, ...





Recuerda, la nata muy fría. Separa 100 ml y monta el resto con unas varillas eléctricas; como es nata vegetal pierde cuidado, te quedará bien sí o sí; esta vez he usado la marca Ambiante pero se puede poner la que quieras. Pásala a una manga pastelera con boquilla de estrella y reserva en frío. 



Haz una ganache calentando la nata reservada en el microondas durante 1 minuto a 650 w, añádele el chocolate troceado y deja que se ablande. Remueve hasta que estén bien integrados los dos ingredientes, si no termina de deshacerse el chocolate mételo a calentar de medio en medio minuto a 500 w. Vierte en una jarrita con pico vertedor y reserva tapado con un film para que no le salga costra. Cuando se haya templado guárdalo en el frigo hasta que montes las copas.



Corta los sharonis en mitades o en cuartos, saca la pulpa raspándola con una cuchara a ras de la parte interior de la piel y ponla en un cuenco. Agrega el zumo de limón para evitar la oxidación y mezcla. 


Vamos a montar las copas. Pon dos cucharadas de sharonis en el fondo y alisa, encima una capita de ganache de chocolate, rocía con unas avellanas en granillo y vuelta poner pulpa de sharoni hasta terminarla. Pon ganache de chocolate alrededor, pegado al cristal y dejando a la vista un buen rosetón de sharoni, y dibuja encima otro círculo de estrellas de nata. Para terminar salpica la nata de avellanas picadas.

Acompaña de unos barquillos, galletitas, o lo que tengas a mano.

Es un espectáculo de color y de sabor.





¿Que no terminan de convencerte los caquis? Prueba con plátanos, frambuesas, mangos, fruta de la pasión, moras, chirimoyas,  fresas laminadas, ... 





Abreviaturas

c/c Cucharada de café
g Gramo
ml Mililitro
w Watio 



viernes, 23 de octubre de 2015

Acelgas. Tarta Pascualina





Calificadas de aburridas, insípidas, sin el más mínimo atractivo y, lo que es peor, sin un popeye que las defienda, las acelgas pasan inadvertidas ante nuestra mirada por muy bien colocaditas que las tengan en el mostrador de la verdulería. Esos  magníficos pucheros de garbanzos con acelgas, aquéllas patatas con acelgas y chorizo o las pencas de acelga rebozadas de nuestro riquísimo recetario tradicional pasaron a la historia en pos de un menú rápido, que no moderno, que se hace en un plisplásNada que no se pueda solucionar con una olla rápida y una compra algo más convencional; haz que tradición y modernidad vayan de la mano en tu cocina.




La acelga es una de las verduras que siempre cultivamos. Como con todo, cuando se cosechan aparece una avalancha en mi cocina y toca procesarlas. Se lavan en agua clara varias veces, se escaldan unos minutos, se escurren, se dejan enfriar, se envasan, se etiquetan y listas para congelar. Las pencas son muy tiernas porque hacemos una recolección temprana, así que no tengo que retirarlas. Con las hojas de buenas proporciones suelo hacer enrollados o paquetes rellenos del tipo de estos envueltos de col que también quedan excelentes y muy vistosos.




















Cuando descubrí esta torta salada, que se prepara tradicionalmente en Liguria (Italia) en Semana Santa, me encantó y decidí que estaría en mi mesa también en otras ocasiones. Me parecen perfectos todos los ingredientes que allí emplean en ella -hojaldre, acelgas, ricotta, hierbas y huevos- pero esta libre interpretación con algún toque local no le queda nada, pero que nada mal.





Ingredientes y elaboración
(para 10/12 raciones)

2 discos de hojaldre
800 g de acelgas cocidas
150 g de requesón
100 g de queso parmesano rallado
250 g de queso grana padano rallado
1 cebolla grande (300 g)
50 g de piñones
100 g de pasas sultanas
1 c/c de orégano 
1/2 c/c de  mejorana
1/2 c/c de cominos molidos
8 huevos L
1 huevo M
Pimienta negra molida
Sal
Harina
AOVE




Coloca al fuego una sartén grande, ten en cuenta que progresivamente le iremos incorporando todos los ingredientes, ponle aceite hasta cubrir el fondo. Pica la cebolla en dados de 1 cm más o menos, añádela y póchala a fuego medio-bajo hasta que esté transparente y tierna. Incorpora los piñones y rehógalos un par de minutos.



Añade las acelgas cocidas bien escurridas, sube ahora un poco el fuego y revuelve. Pon las pasas en un cuenco pequeño, cúbrelas apenas de agua, cuécelas un minuto y medio al máximo en el microondas para hidratarlas rápidamente, cuélalas y agrégalas a la cazuela. Pon la pimienta, la sal y cocina hasta que hayan perdido toda el agua de la cocción pero cuidando que queden jugositas.



Cuando las acelgas estén listas apártalas del fuego y deja que se enfríen completamente. Añádeles los quesos rallados, el requesón previamente chafado con un tenedor y las hierbas a tu gusto, ya sabes que las cantidades expresadas son orientativas. Bate 3 de los 8 huevos, agrégalos y mézclalo todo.



Prepara un molde desmontable, éste es de 25 cm de diámetro y 6 cm de altura, engrasa y enharina los bordes interiores eliminando el exceso y ponle un círculo de papel de horno en el fondo. Coloca bien centrado un disco de hojaldre dejando el borde sobrante levantado sobre el lateral. Vierte el relleno y alisa. A 2 o 3 cm del borde y equidistantes entre sí haz 5 huecos y casca un huevo en cada uno de ellos. Ponles un granito de sal encima.

Precalienta el horno a 180º, calor arriba y abajo y coloca una balda en el centro. .


Bate el huevo que nos resta y pinta el borde de masa que hay en las paredes del molde. Coloca el otro disco de hojaldre a modo de tapa, recorta lo que excede del filo del molde y remete con cuidado entre el relleno y el borde del hojaldre de abajo que acabamos de pintar. Pinta con huevo el disco de arriba y cierra el pastel pegando el borde sobre él. También puedes hacer un cordón a todo alrededor uniendo los bordes de las dos masas, como en las empanadas, pero yo prefiero que quede liso porque se maneja mejor a la hora de desmoldarlo. 

Agujerea la superficie aleatoriamente con un tenedor y vuelve a pintar con huevo, también el borde recién pegado. Puedes hacer unos adornos con los recortes de hojaldre y decorar el pastel. Píntalos también con huevo batido.



Hornéa la tarta en el centro del horno hasta que la veas bien doradita. 




Deja que pierda calor fuera del horno. Antes de desmoldar la tarta pasa con cuidado una espátula flexible entre ésta y el molde, por si se hubiera quedado adherida en algún punto, y espera a que se enfríe aún más antes de pasarla al plato de servicio. 




Hazla con tiempo para tomarla templada o a temperatura ambiente, resulta aún más exquisita.







Abreviaturas

c/c Cucharada de café
g Gramo
cm Centrímetro
L Grande
M Mediano
AOVE Aceite de oliva virgen extra
w Watio



jueves, 22 de octubre de 2015

Bacalao con almejas en salsa de pimientos choriceros





Ideada a partir de la receta del bacalao a la vizcaína -aquí lleva más ingredientes- ésta es una de las infinitas posibilidades de preparar un guiso de bacalao que, aunque es muy fácil de hacer, es necesario estar pendientes del punto de cocción para que resulte suave y jugoso. 

En cuanto a los pimientos choriceros puedes optar por los secos, que tendrás que remojar en agua caliente, sin el tallo ni las pepitas, para cuando estén hidratados raspar la carne con el lado no afilado de un cuchillo; o bien, como en este caso, emplear pulpa de pimientos, también llamada carne de pimiento choricero, que se comercializa en conserva y es perfecta tenerla a mano para poner una nota sabrosa en cualquier guiso. Si no, prueba a ponerlo en un simple estofado de patatas; y al bacalao no le quites la piel porque la gelatina que contiene te dará un caldito bien trabado, riquísimo.


Ingredientes y elaboración
(para 6 personas)

1/2 l de caldo de pescado
6 lomos de bacalao desalado hermosos
1/2 k de almejas finas
1 cebolla hermosa 
5 dientes de ajo
3 tomates medianos 
5 c/p de carne de pimientos choriceros
1 c/s de harina
Pimienta negra molida
3 c/p de perejil picado
AOVE





Si no tienes caldo de pescado casero disuelve 1 cubito de caldo de pescado concentrado en 600 ml de agua y deja que hierva 5 minutillos. Si lo vas a hacer pon a cocer durante 18 o 20 minutos, a fuego medio-bajo, algunas cabezas y espinas centrales o algunos pescados pequeños de roca, un par de puerros, una zanahoria, un tomate, un pimiento verde, unas ramas de perejil, una pizca de sal y un litro de agua. Reserva.





Pon una sartén a fuego medio con el fondo apenas cubierto de aceite. Trocea la cebolla groseramente e incorpórala, corta los ajos en rodajas y añádelos. Baja el fuego y deja  que se pochen hasta que la cebolla se vea tierna y transparente. 




Cuando empiece a dorarse echa la carne de pimiento choricero, rehógalo y, a continuación,  pon el tomate rallado, un par de cucharaditas de perejil picado, pimienta molida al gusto y deja que se reduzca a una salsa trabada, ya sin líquidos. 



Añade la cucharada de harina y sofríela unos segundos para evitar el gusto a crudo. 




Tritura la salsa en el pasapurés o con la batidora y devuélvela a la cazuela, sube un poco el fuego, vierte el caldo de pescado y cocina el conjunto a temperatura media a partir de que arranque a hervir para que reduzca un poco y el sabor quede más concentrado, unos diez minutos. Aparta y reserva. 



Ve confitando los trozos de bacalao mientras se hace la salsa. Como no es necesario cocinarlos por completo porque se van a terminar de guisar en la cazuela, con la salsa, no nos llevará mucho tiempo hacerlos de uno en uno en una sartén pequeña, así no necesitaremos tanto aceite como cuando se confitan todos a la vez en una mayor. 

Pon AOVE suficiente en una sartén, apenas empiece a hacer las primeras burbujas baja el fuego al mínimo y cuece los lomos de bacalao con la piel hacia abajo un par de minutos retirándolo del calor por instantes para que no suba la temperatura; recuerda que confitar es cocinar a temperatura baja, en este caso a unos 60º. 



Ve colocándolos en la cazuela en la que se vaya a terminar el guiso; el pescado no debe quedar demasiado justo ni solaparse unas piezas con otras.



Pon el bacalao a fuego medio, incorpora la salsa de pimientos y deja que se cocine cinco o seis minutos o alguno más, dependerá del grosor de las piezas pero no lo cuezas en exceso o perderá el punto y se deshará. En el último momento espolvorea con perejil picadito. 




En contra del criterio generalizado de maridar el pescado con un vino blanco, esta exquisitez estuvo acompañada por un tinto joven, me pareció que la salsa lo estaba pidiendo a gritos. Y una buena hogaza de pan para mojar sin reparos. 





Abreviaturas
c/s Cucharada sopera
c/p Cucharada de postre
k Kilo
l Litro
ml Mililitro
AOVE Aceite de oliva virgen extra